
En estos días he tenido encuentros cercanos con algunos de mis viejos cuadernos.
Me gusta llamarlos mis cuadernos aunque en realidad son diarios, pero diario me suena demasiado cursi por alguna razón, de ahí el hecho de que me resistí mucho tiempo a llevar uno.
Todo cambió cuando leí El Camino del Artista de Julia Cameron¹. El solo propósito de esas páginas es atrapar todo lo que sale de mi mente sin censurar y sin pensarlo demasiado, a veces preguntan, a veces responden, a veces sugieren.
No les voy a negar que a veces parecen sesiones de una loca consigo misma. Me digo, contradigo, opino, me doy alas y después yo misma me las corto, me alabo y me echo pestes, en una página todo me parece color de rosa y dos paginas después todo es una mierda. En fin, un gran festival de locura por escrito que armamos yo y todas mis multitudes… y que resulta altamente divertido y educativo leer después.
Un fantasma que ríe.
Una vez quería quemarlos en una especie de ritual para transformar el pasado, soltarlos al viento y otras ideas semejantes que se me ocurren cuando se me entra el chip de bruja. No he podido hacerlo, no puedo quemarme todavía.
A veces, mientras escribo, me llega la imagen de mis hijos encontrando los cuadernos de su mamá después que muera y me veo desde el más allá tratando de no hacerme pipí de la risa al ver sus caras.
- Diablo, pero mami estaba loca. Dirá el pequeño.
-Demasiada información. Dirá el más grande.
Aquí entran ustedes.
Muchos de ustedes creerán que no tienen nada que decir, que no son creativos, que no son buenos para esto y aquello. Todos pensamos eso alguna vez, no es un problema sólo tuyo. A todas vistas es obvio que los seres humanos sufrimos de neurosis colectiva, así somos.
Pero somos muchas cosas más también.
Esa interminable charla mental sobre lo que no podemos hacer, cómo fastidia cargar con uno mismo a veces, lo que fulano me hizo y cómo se atreve y ésta si embroma y las cortinas tienen polvo y al perro hay que sacarlo y una semana siendo vegetariana es suficiente para mí y me pudiera comer una vaca entera ahora mismo…. todo eso es excelente material para esos cuadernos.
En el encuentro que tuve con mis propias palabras de hace un año me encontré con cosas divertidísimas, pero también con soluciones algunos dilemas que tenía con mi arte, detalles para el Taller de Collage (y eso que el año pasado yo no estaba en eso), ideas para el blog y muchas joyas más mezcladas con quejas y el diario vivir.
A veces le llegan ideas a una y nos creemos que está mal si no las implementamos de inmediato. Con mis cuadernos he aprendido que todo tiene su tiempo y no lo puedo controlar, que TODO pasa, que estoy llena de buenas y malas ideas, que estoy viva y que me gusta dejar muchas cosas por escrito como un contrato entre yo y Yo.
No sé si en algún punto llegue a quemarlos, no sé tampoco si los siga guardando y dejando que acumulen polvo, no sé si en ellos está la semilla de un libro, o de varios. Su destino es todavía incierto.
Lo único que sé es que es una práctica que me aligera la carga, que me limpia y que despeja el camino para la creatividad que luego despliego en otras áreas de mi vida.
Espero que si les llama la atención lo intenten alguna vez.
Si tienen alguna otra práctica que les funcione compártanla en los comentarios, hablemos de lo que nos sirve para crecer y aceptarnos de la manera que nos atrae a cada uno. Así todos aprendemos.
Abrazos creativos,
Carolina
PD. Gracias por su apoyo al compartir el Taller de Collage Intuitivo ® con sus amigos. El cupo está cerrado ya, pero pueden agregarse a mi lista de correos para enterarse de los próximos eventos. Además de que hay sorpresas y especiales sólo para los que ahí esten anotados.
Pasa por aquí si te interesa.
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¹ Cameron, Julia. The Artist’s Way. Lo encuentras en Amazon en inglés y en español, El Camino del Artista.